Primero, compartes tus costos fijos mensuales. Pueden entrar el alquiler, los sueldos, tu propio pago, internet, sistemas, un contador y otros gastos que siguen apareciendo aunque la tienda venda poco.
Después, indicas el valor promedio de las ventas y el costo directo promedio de cada una. Nuestra asistente resta ese costo del valor de la venta para descubrir cuánto queda para ayudar a pagar los gastos fijos.
Con estos datos, recibes la cantidad aproximada de ventas necesarias en el mes y la facturación correspondiente. La respuesta también muestra la cuenta por partes, para que entiendas cómo se calculó el resultado.
Si compartes cuántas ventas ya haces al mes, la asistente compara tu volumen actual con el punto de equilibrio. Así queda claro cuántas ventas todavía faltan o cuántas ya haces por encima de la meta mínima.
Si cada venta no deja ninguna ganancia, el cálculo señala el problema de inmediato. En ese caso, vender más no resuelve nada mientras el precio y los costos sigan igual.