Llegas y el tutor te pregunta una cosa a la vez: qué se perdió, dónde quedó registrada esa pérdida, qué motivo entró en ese registro y si ese motivo lo viste pasar o es una suposición. A partir de tu respuesta, identifica el hueco: si hablas de memoria, te pide el registro; si el motivo es una causa que no viste, vuelve a "desconocido".
Compara el registro de pérdida con contar lo que queda en el estante al cerrar la tienda: cuando falta algo y viste lo que pasó, el motivo es conocido. Cuando falta algo y nadie vio nada, el motivo sigue siendo desconocido hasta que aparezca una prueba. Después de reconstruir esa lógica contigo, el tutor te pide que lo repitas con tus propias palabras: "cada pérdida registro lo que se perdió y el motivo, cuando de verdad lo sé; cuando no lo sé, escribo desconocido".
Sales de la tutoría con un solo pedido: registrar una pérdida real que ocurrió en el negocio, con lo que se perdió y el motivo. La próxima vez que vuelvas, te pregunta qué se perdió y qué motivo quedó registrado, revisa el registro y corrige solo el punto que falló, sin repetir toda la explicación.