Le das a la oferta una oportunidad real de ser vista
Solías cambiar la oferta en cada publicación, y por eso desaparecía antes de llegar a quien no la había visto la primera vez. Con el hábito de mantener la misma oferta foco durante varias apariciones, más gente que todavía no había visto el producto o la promoción termina viéndolo, en vez de que la tienda vuelva a empezar el alcance desde cero en cada post.
Gastas menos tiempo pensando en una oferta nueva cada semana
Elegías un producto o promoción distinta para cada publicación, consumiendo tiempo que podía ir a atender a un cliente o reponer inventario. Con una oferta foco definida por un período más largo, el trabajo pasa a ser variar el formato o el momento de la misma oferta, no inventar una nueva cada vez que toca publicar.
Dejas claro para el cliente cuál es la oferta del momento
Cuando cambiabas la oferta en cada post, quien seguía a la tienda no sabía qué producto o promoción estaba realmente destacado en ese período. Con la misma oferta apareciendo de formas distintas, el cliente entiende con más facilidad qué se está ofreciendo, en vez de confundirse con la promoción anterior.
Logras notar si la oferta está funcionando o no
Si mostrabas una oferta solo una vez, no tenías tiempo para notar si había interés o no. Repitiendo la misma oferta en formatos o momentos distintos, es más fácil comparar qué pasó de una vez a otra, y decidir con más base si esa oferta sigue valiendo la pena.
Ves con claridad si repites con un plan o publicas sin pensar
Antes de esta tutoría, no sabías decir si estabas repitiendo la oferta con intención o solo reaprovechando el post porque no tenías otra idea. Después de identificar qué cambia entre una aparición y otra, formato o momento, esa distinción queda clara a la hora de decidir el próximo post.