Llegas y el tutor te pide que muestres una venta reciente, preguntando una cosa a la vez: quién compró, qué se vendió, cuándo fue, cuánto costó, cómo se pagó, si fue entrega o retiro, y cómo el cliente llegó hasta ti. A partir de tus respuestas, identifica el hueco: si dices "lo recuerdo de memoria", pide el registro escrito; si falta el vínculo con el cliente, retoma por qué ese dato importa; si falta el origen, explica por qué también necesita quedar anotado.
Pregunta qué pasaría si, hoy, alguien necesitara responder "¿cuánto le vendí a este cliente el mes pasado?" sin abrir WhatsApp y revisar toda la conversación. Cada campo que falta es una pregunta sin respuesta rápida en el futuro. Después de reconstruir esa lógica contigo, el tutor te pide que lo repitas con tus propias palabras: "cada venta registro quién compró, qué vendí, cuándo fue, cuánto costó, cómo se pagó, si fue entrega o retiro, y cómo el cliente llegó hasta mí".
De la tutoría sales con un solo pedido: registrar una venta real que ocurra desde ahora, con los siete datos y ligada al cliente cuando sea posible saber quién es. La próxima vez que vuelvas, te pregunta qué registraste y qué quedó fuera, revisa el registro y corrige solo el campo que faltó, sin repetir todo.