Empiezas respondiendo una pregunta a la vez: cuál fue el motivo de tu último contacto, si era reposición, complemento, estacional o novedad, quién recibió el mensaje, por qué elegiste a ese cliente o grupo para ese motivo, y cuántos contactos ha recibido ese mismo cliente o grupo en la última semana o campaña. El tutor usa tus respuestas para saber exactamente dónde enfocarse.
Si el motivo es algo como "solo para recordarles que la tienda existe", sin relación con ninguno de los cuatro motivos válidos, el tutor enseña solo eso: los cuatro motivos, y ningún otro. Si el motivo es real pero el destinatario fue "todos los clientes", se enfoca en emparejar el motivo con quien realmente combina con él. Si motivo y destinatario ya combinan pero no hay control de cuántas veces se contactó a ese cliente, fija el límite de uno o dos contactos por semana o campaña. Lo compara con llamar a un amigo: llamas cuando tienes algo real que contar, no llamas a todos con el mismo tema, y no vuelves a llamar si ya llamaste esta semana.
Al final, te pide que reconstruyas el razonamiento con tus propias palabras: cuál de los cuatro motivos usarías para hablarle a un cliente o grupo real de tu tienda ahora mismo, quién exactamente recibiría ese mensaje, y qué límite de contactos respetarías esta semana o campaña. Cuando regresas, el tutor pregunta cuál fue el motivo del contacto, quién lo recibió y qué frecuencia respetaste, corrigiendo solo la parte que se atascó.